martes, 3 de agosto de 2010

Circulo Incestuoso para Generar Dinero y Poder en la Modernidad

Carlos Llano (1994) en su libro "El Postmodernismo en la Empresa" establece una serie de relaciones que se han sostenido en nuestra "Era Moderna", que han preparado el ambiente para conseguir poder y dinero, por ser la mayor aspiracion de los seres humanos en esta periodizacion donde existe una mentalidad materialista, reduccionista, con ideas de progreso sin limites.

En el funcionamiento de la sociedad actual se da un pacto implícito, en el que vienen a converger las tendencias estatales intervencionistas y la defensa liberal del mercado libre, de manera que la estructura que sostiene la sociedad contemporánea se resume en dos pivotes centrales: el mercado y el estado, que corresponden, respectivamente, al economicismo y racionalismo . Y todo aquello que este fuera de la reglamentación oficial (estado) y de las transacciones comerciales (mercado) no será algo serio o relevante. El desorden del mercado se compensa mediante la imposición del orden estatal; y a su vez, el anquilosamiento burocrático tiene su contrapeso en la libertad mercantil. Se trata entonces de poder (estado) y dinero (economía) y será tanto mercado y tanto estado como cada sociedad acuerde. En este esquema se incluye un tercer elemento que es la influencia como consecuencia de la utilización de la tecnología y el manejo del conocimiento. Entonces se da una homogeneización al generarse una corriente única que circula en sentido impredecible: cambio de poder por dinero, dinero por poder, de influencia por dinero (Llano, 1994, pp.9-18).




Pero la balanza fue inclinándose a favor del mercado ya que el estado perdió legitimidad al seguir la doctrina neoliberal sostenida por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Los estados perdieron la capacidad institucional para ejercer funciones de vigilancia o control sobre su población ni para garantizarles su bienestar colectivo. Se ha ido pasando de un Estado que participaba fuertemente en la economía, a un Estado subsidiario y a lo sumo regulador en un sentido muy particular, porque se trata de regular para que los mercados funcionen competitivamente. En sí, el Estado tiene un poder fuerte aunque diferente a la fuerza que tuvo en el pasado y ha permitido el profundo proceso de transformación que ha impulsado la globalización. Ha ayudado y ha creado las condiciones para destruir muchas de las estructuras que se crearon en la modalidad de acumulación anterior. (Braudel, 1985, citado en Vite, 2002, p. 52)


La idea de los pesos y contrapesos tanto en el plano político como en el económico, implicaba la realización de los intereses particulares, con determinadas constricciones o limitaciones para mantener el interés general, gracias a la existencia de instituciones articuladas alrededor del Estado. Esta idea se fue diluyendo cuando la economía y la sociedad se configuraron de acuerdo con los intereses de los empresarios monopolizadores de los recursos, de donde deriva su capacidad de imponer una nueva organización internacional y, en consecuencia, nacional. Así, se pasó de un “capitalismo democráticamente organizado” a uno con un mínimo de regulaciones (Beck, 1998, citado en Vite, 2002, pp. 42, 43).


Así mismo la teoría económica ortodoxa en donde se halla la teoría neoclásica, que todos conocemos como neoliberal muestra sus costuras. La escuela imperante de pensamiento económico durante la Gran Depresión (de 1929) era, y sigue siéndolo al día de hoy, la escuela "neoclásica" o marginalista. Pero en el mundo "neoclásico" no existen cosas parecidas a las crisis. No habita en el mundo real en que vivimos, sino en un mundo sin clases sociales, compuesto de "consumidores" y "productores"; un mundo armonioso, modelado por lo general con instrumentos procedentes de la física matemática. Su defensa a ultranza del "libre mercado" la ha mantenido con vida. (Palacio, Lara, & Mora, 2008, pp. 90-92)


La economía no es sólo el crecimiento de lo supuestamente económico sino, un complejo de relaciones interactivas, que autonomizada una sola de ellas pueden producir desequilibrios que tarde o temprano se pagan con el descalabro del conjunto. Por lo tanto el objetivo de lo económico, más que en el crecimiento o desarrollo de elementos aislados de ese complejo, reside en lograr la relación más armónica posible entre los elementos que lo constituyen. Un artículo firmado en 1988 por varios economistas ortodoxos y publicados en el periódico económico ortodoxo por antonomasia: "Ni los actuales especialistas en pronósticos, ni los analistas contemporáneos de series temporales habrían podido predecir las imponentes caídas de producción que siguieron al crac [de 1929]". En otras palabras, no había nada en la caja de herramientas de la teoría económica de la época de la Gran Depresión, ni hay nada en la versión moderna de la teoría económica ortodoxa, que nos permita entender la naturaleza de los desplomes económicos graves y predecirlos (ibidem).


El neoliberalismo es una propuesta que postula la liberación de las fuerzas económicas desatadas por la revolución tecnológica. Sin embargo la economía librada a su arbitrio no existe, pues la economía es, sobre todo, el resultado de la interacción de actores que intervienen economía y el problema reside en quién o quiénes interfieren en ella y como se interfiere.

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