martes, 9 de marzo de 2010

Modenidad, Posmodernidad y Transmodnidad

Para poder comprender el eje paradigmático que nos permitirá llevar a cabo el ejercicio de la gerencia en sus diferentes ambientes, es necesario abordar el debate existente entre modernidad, posmodernidad y transmodernidad, con la finalidad de conocer las características más importantes de estos conceptos filosóficos, que definen una época, periodización o cosmovisión paradigmática.

La Modernidad

La modernidad tiene su punto de partida alrededor de 1500, con el nacimiento del sistema capitalista global a partir del surgimiento de los imperios coloniales (Portugal, España, Gran Bretaña); abarca la trayectoria del capitalismo en sus diferentes fases: competitivo, monopólico, global. (Ballina, 2005, p. 221).

El mecanicismo es una doctrina filosófica nacida en el siglo XVII como enfoque de las investigaciones científicas de Galileo, Huygens, Boyle, Descartes, entre otros. Es la doctrina según la cual toda realidad natural tiene una estructura comparable a la de una máquina, y por lo tanto puede explicarse de esta manera.

Como la realidad es similar a una máquina, el investigador la conocerá en la medida que estudia las partes que la componen y las leyes que regulan la materialidad, los cuerpos y las fuerzas en ella presentes. Si el investigador tiene conocimiento de las condiciones de los cuerpos y de las leyes que rigen el movimiento, entonces, es posible conocer cualquier cosa pues el principio de causalidad los garantiza. Este principio establece que al conocer las magnitudes relacionadas con las cosas, el curso posterior es determinable, y se puede aplicar a cualquier proceso o situación. Bajo esta óptica causas iguales conducen a efectos similares, a esto se le conoce como determinismo. (Fidel y Morales, 2008, p.53)

René Descarte fue uno de sus principales exponentes de esta doctrina filosófica. Este filósofo, matemático y científico francés es considerado como el Pionero de la Filosofía Moderna y el creador de la noción de sujeto. Creó el método del pensamiento analítico, que consiste en desmenuzar los fenómenos complejos en partes para comprender desde las propiedades el funcionamiento del todo, incluidos los organismos vivos, eran una máquina que podía ser enteramente comprendida analizando sus partes más pequeñas.

Características del Pensamiento Mecanicista: El materialismo, el determinismo, el reduccionismo.

La Posmodernidad

El concepto de posmodernidad en una categoría en la que no coinciden fácilmente filósofos, historiadores, sociólogos, entre otros. Es un concepto que atraviesa a diversas disciplinas y nos habla de algo nuevo, de un gran cambio de paradigmas, por lo tanto, se puede volver para algunos, impreciso y controvertido, multidimensional, mientras que para otros puede convertirse en una moda intelectual o un todo terreno ideológico.

El punto de partida para algunos pensadores de la posmodernidad es la crisis de la modernidad: la globalización, la tecnología avanzada, la virtualización, la sociedad del conocimiento, los grandes cambios culturales, políticos, económicos y sociales, o el derrumbe de los paradigmas tomados tradicionalmente como ciertos o validos. (Lanz, 2001, pp. 24,25)

La teoría de sistemas y su evolución darán soporte a los diferentes planteamientos del posmodernismo. A finales del siglo XVIII empezó a cuestionarse toda la lógica mecanicista. El organicismo, ve el comportamiento de un organismo como un todo integrado que no puede ser comprendido únicamente desde el estudio de sus partes.

Dicho organicismo se transforma a lo largo del siglo XX en la teoría de sistemas que postula que “el todo es más que la suma de las partes”. En esta suma de las partes surgen “propiedades emergentes” que no existían en niveles de menor complejidad, y por lo tanto no es posible utilizar el método analítico cartesiano para comprender sistemas, sino que más bien las propiedades de las partes solo puede conocerse y comprenderse desde la organización del conjunto.

El pensamiento sistémico actual, con todas sus ramificaciones, se legitima y proviene de los descubrimientos realizados en física cuántica por científicos como Heisenberg, Bohr y Einstein. También Ludwing Von Bertalanffy, cuestionó la aplicación del método científico en los problemas de la Biología, debido a que éste se basaba en una visión mecanicista y causal, que lo hacía débil como esquema para la explicación de los grandes problemas que se dan en los sistemas vivos.

La Transmodernidad

El término “posmodernidad” surgió como una forma de testificar una situación que quería expresar lo que seguía a la modernidad. Este término no tuvo un buen recibimiento entre muchos autores ya que expresaban que en la modernidad se habían producido conquistas históricas que resultaban irrenunciables, el paso por la modernidad había sido definitivo y concluyente para la humanidad, y esto no se podía obviar.

En medio de este y otros debates sobre la Posmodernidad, la filósofa española Rosa María Rodríguez Magda puso en circulación el concepto de Transmodernidad por vez primera en 1989 en su libro La sonrisa de Saturno. Hacia una teoría transmoderna. El término surgió en el curso de una conversación con Jean Baudrillard durante 1987.

En la época “posmoderna”-. La nueva tecnológica de la comunicación provoco un paulatino adelgazamiento de lo real y un crecimiento de lo virtual. El protagonismo del simulacro y de la hiperrealidad se ha convertido en uno de los escenarios sustanciales de nuestra vida. Y ello supone la entrada en una nueva época de la historia de la humanidad para la que no tenemos precedentes.

El hecho de que esta época viniera después de la Edad Moderna hizo recaer la atención sobre el vocablo “posmodernidad”, pero el tiempo ha dejado claro que esto no puede suponer un “vale todo”, reinante ahora en tantos sectores del mundo y de la sociedad, que han caído en la anomía y en el caos. Hay que retomar las riendas del objetivo que en su día se marcó la Ilustración: la liberación del hombre de ataduras ancestrales en busca de una autonomía conducente al triunfo de la libertad, de la igualdad y de la solidaridad, pero la consecución de estos ideales clásicos debe hacerse mediante correcciones imperiosas: la aspiración a la justicia, a la racionalidad, a la democracia, a la responsabilidad, deben adaptarse a cada persona y a cada situación concreta aplicando el principio de la diferencia que garantice la dignidad humana en cada caso particular.

La “transmodernidad” comparte el criterio de abandonar los “grandes relatos”, pero sin renunciar a la teoría, a la historia, a la justicia, a la autonomía del sujeto; es un propósito de asumir las críticas posmodernas, llevando la modernidad más allá de ellas, en la busca de un nuevo paradigma. Desde este punto de vista, Rodríguez Magda va recorriendo los grandes temas que el siglo XXI ha convertido en urgentes.

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