jueves, 12 de agosto de 2010

La Gerencia Cientifica es Posible en Venezuela

Desde niño escuche el dicho que catalogo como popular que una cosa es la teoría y otra es la práctica. Pareciera que el mundo de la gerencia empresarial es netamente práctica, pero nada más alejado de la realidad actual. Desde 1962 Thomas Kuhn en su obra clásica titulada “la Estructura de las Revoluciones Científicas”, empezó a cambiarse la idea del científico que sabía mucho de poco en un lugar apartado, a la ciencia que valora lo que puede ser utilizado por la sociedad, lo que sirva. Esto quiere decir que la ciencia busca la práctica y a través de la evaluación de una realidad intersubjetiva se sistematiza la realidad y al hacerlo esta se convierte en ciencia o lo que llamaba Kuhn un paradigma.


Sin embargo la Universidad como entidad social que educa a las personas que salen a trabajar en las empresas, se encuentra totalmente desligada de la empresa y justamente esa es la consecuencia que se siga mencionando que la teoría es una cosa y la práctica es otra. Es por ello que debe colocarse en el tapete el punto de quiebre entre la ciencia clásica y contemporánea y es la diferencia entre información y conocimiento, es decir, entre una teoría y su aplicación e implica una relación entre universidad y empresa ya que sólo con este vínculo las organizaciones podrán, a través de sus empleados, de sus habilidades prácticas y cognitivas, hacer suyas estas teorías y transformar la realidad. A pesar de esto, resulta evidente la grieta, la separación entre universidad y empresa la cual se debe en gran medida a que la mayoría de nuestras universidades son estatales y se ven afectadas por su burocracia y la ineficiencia.

Este divorcio entre universidad y las empresas trae como consecuencia que el conocimiento nuevo y teóricamente útil que generan los académicos no siempre se transfiere a los profesionales de la práctica, generalmente se transfiere a otros colegas universitarios que son pocos y en general muy críticos y poco van a poder hacer con ese conocimiento, generándose una especia de círculo incestuoso donde las ideas no entran en los manuales de la organización y por ende no se convierten en paradigmas. La transmisión entre académicos y directivos es difícil. Los marcos de referencia, los valores implícitos, lo que se entiende es relevante, suele diferir sustancialmente. Esta dificultad ha traído como consecuencia la proliferación de una industria de intermediación que simplifica y hace accesible el conocimiento científico a los directivos, obteniendo beneficios económicos incalculables que la universidad no percibe por no construir ese puente universidad – empresa.

Como consecuencia el proceso recorre el camino a la inversa ya que la empresa se ha hecho cargo de las necesidades de los cambios culturales futuros y ha comenzado a modificar sus supuestos, aun cuando las universidades deberían ser quienes los promovieran ya que es en ella donde normalmente se forman las personas y donde se realizan labores de investigación. (Llanos, 1994, p.92)



El gran reto que tenemos actualmente, es lograr integrar a la universidad con la empresa, lograr que los estilos de pensamiento, los paradigmas, el conocimiento útil para la sociedad sea aprovechado y no quede archivado en los estantes de las universidades. De esta forma, las empresas se constituirán en verdaderos laboratorios de experimentación de las universidades lográndose una sinergia universidad-empresa ya que la universidad podrá satisfacer las necesidades de la empresa y la empresa podrá remediar fallos que la universidad difícilmente podría corregir con recursos propios.

Las empresas consultoras se hacen millonarias haciendo este vínculo, traduciendo lo que dice la teoría y llevándoselas a los gerentes de las empresas para que lo apliquen. Se las universidades logran baipasear a las empresas consultoras les permitirá una retroalimentación positiva, recursos propios para mejorar la infraestructura para los investigadores y en general una sociedad más preparada para los retos actuales.

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